martes, 16 de agosto de 2011

Lucas Soares (Buenos Aires, 1974): El curso de azafato me tiene muy nervioso



y pensé en el trabajo de los enfermeros
que cuidan a esos bebes tan chiquitos
trepados a un soplo de vida 
en ese mundo de incubadoras
y tubos fluorescentes
un pequeño susto
en la más plena
visión de lo prematuro
la noche que a ese bebé
le subió la bilirrubina
y lo metieron en la lámpara con gafas
junto con un compañero de cuarto
coreano al que los padres
le pusieron miguel ángel


*


hoy es un día muy oscuro mi amor
hubiera preferido no levantarme
el curso de azafato me tiene muy nervioso
sobre todo esta fase interminable de entrevistas
sabés el cambio de vida que significaría
poder hacer pie en una profesión en alza     
el local ya no da para los dos, además
vender antigüedades cuando lo que a mí
más me gusta es estar en el aire, ayudar a los pasajeros
hablar con los pilotos, extrañarte en las alturas  
pero hoy me levanté devastado, quizá sea
el presentimiento de que no voy a aprobar 
en la última entrevista me hicieron  
dibujar un animal y yo
hice un perro porque me acordé de lobito
se los dibujé tal cual era pero dije que tenía
treinta años cuando me preguntaron su edad


*


En la casa de la abuela de Lole yo me quedaba a dormir casi todos los fines de semana. Él dormía hasta pasado el mediodía y yo trataba de seguirlo en su sueño pesado y respiración asmática. A la tarde íbamos a buscar a Hugata, el hijo del portero, cuyos padres eran testigos de Jehová, y al que nos gustaba provocar poniéndole ejemplos de situaciones en las que tuviera que hacerse una transfusión de sangre. Pero lo mejor pasaba a la noche, donde con Lole y Hugata poníamos las sillas en una larga fila que iba desde el cuarto hasta el living, y les colocábamos encima unas sábanas. Decíamos que eran nuestras cuevas mentales. Cuando la abuela Irma volvía a casa y nos veía escondidos bajo las sábanas, preguntaba de manera cómplice: “¿dónde están los chicos?”.


*


hay cosas vistas a esa edad
que un día abren las alas como
el pájaro-dinosaurio que intentó
atacarnos mientras corríamos
entre el yuyaje crecido

de eso me debías estar hablando
en esa foto en la que estamos
separadas en el sillón
por un muñeco bebé
que tenía los movimientos
de alguien que se desploma
si no lo sujetás bien


*


ya puedo decir vivo acá

aunque todavía es difícil
despertarme en un país nuevo
y con alguien que apenas conocés 

el fin de semana conocí a mi suegra
cuando íbamos a dormir
los tres en el monoambiente
parecía un pijama party
entrecortado por una tos cavernosa
que me despertaba todo el tiempo

no sabés lo que pensé en esa tos, lo que traté
de descifrar esos espasmos
para llegar a ninguna conclusión
sobre lo que es volver
a sentir todo el trayecto
del aire al respirar 


Lucas Soares (Buenos Aires, 1974)
De Los pormenores (Inédito)